martes, 31 de marzo de 2009

Ay, los alumnos


Pues nada. Hoy ya terminadas las correcciones y las sesiones de evaluación, por fin puedo medio descansar. He leído muchos exámenes, por desgracia, algunos alumnos han tenido que suspender, pero la mayoría ha aprobado, y eso siempre me satisface. 
Hoy me gustaría compartir con vosotros algunas de esas barbaridades que escriben los chavales. Que nadie se sienta ofendido, ante todo os aclaro que no me río de ellos, sino con ellos.
- Se despertó de un sobreasalto.
- Se durmió porque había tomado soporíferos.
- Cada uno de ellos le propagó una puñalada.
- Celestina era una vieja atapuerca.
- Escribió la fábula de Polifeo y Calatea.
- Fernando de Rojas cuenta en su epiloro.
- Los personajes hablan con simpletud.
- La mujer perfecta debe tener mejillas enrojizadas y una sonrisa platónica.
- Los romances han llegado a través de la comprensión verbal. Se pueden dividir por sus características que son su cencillez y cultura al leerlos y por su abierta expresión hacia los leyentes.

Ahí queda eso. Y como después de las calabazas a alguno también le vendrá alguna galleta paterna, pues aquí dejo estas que no duelen y además están deliciosas.
Muchos besos


8 comentarios:

Marta dijo...

Jajajajaja, me encanta y seguro que lo escribieron con toda la seguridad del mundo, convencidos de su "sapiencia", jajajajaja
Mi profesor de sociales de EGB, llegó a publicar un libro con la recopilación de todos nuestros gazapos y creo que le fue bastante bien, jajajaja
Un besazo.

Ángeles L. Satorre dijo...

¡Buenísimas todas las contestaciones!

A mi un alumno me afirmaba en un problema que una madre tenía seis años y su hijo, al cual doblaba la edad, tenía doce. Lo peor es que decía que estaba en lo correcto porque las matemáticas son una ciencia exacta y las "cuentas" no mienten... Digo yo que alguien parecido hizo las cuentas para afirmar que hace unis meses no estábamos en crisis sino en desaceleración.
Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lo de vieja atapuerca es impagable. Y además es verdad.

Mirna dijo...

Pues a propósito de esta entrada, mi amiga Marga, a la que mando un besazo me ha mandado un pogüer poin con respuestas de este tipo y es la monda lironda.
Marta, felicidades de nuevo, aunque con un pelín de atraso. Seguro que tu profesor de sociales no pudo dejar la enseñanza por lo que ganara con su libro. Pero vamos, que no tendrá desperdicio.
Ángeles, algo así te iba yo a decir, ¿no acabaría ese alumno tuyo como ministro de economía? Los requisitos los cumple, ja ja.
Muchos besos.
Jesús, tienes razón, pero vamos que ya le vale al niño.
Nos veremos pronto espero. Besos.

Rey dijo...

A mí lo que más me entristece de este asunto y me llena de verdadera piedad es lo difícil que va a tener el chico que busque a su mujer perfecta, porque lo de las mejillas enrojizadas tiene un pase y es imaginable, pero lo de la sonrisa platónica va a ser bastante más complicado de encontrar.

Judit dijo...

Confieso que con lo de la vieja atapuerca me he partido de la risa. Se ve que lo de alcahueta no lo terminaba de pillar

Mirna dijo...

Rey, te aseguro que hoy he tenido una discusión sobre el tema con el susodicho alumno (quizás alumna) de la frasesita, y otros compañeros lo apoyaban (o apollaban, ya no sé) ja, ja. En fin, ellos sabrán. Si han sido capaces de cambiar toda una lengua y transfigurarla en lenguaje msgr y sms, no te digo yo lo que van a hacer con Platón y su Caverna de las Ideas.
Pues sí, Judit, yo también me he reído un montón. Pero, vamos, no te vayas tú a creer que quien lo ha escrito se va a preocupar mucho cuando sepa la barbaridad que ha puesto. Posiblemente ni siquiera lo pille.
Un beso, guapa, nos vemos pronto.

Anónimo dijo...

Por cierto, el sabado iremos a robar ramas de olivo a tu campo, pero es para el Domingo de Ramos, asi que tu pones los olivos y yo la mano de obra, la medallita para el padre Luis, me ha dicho que corte mucho, a lo que le he respondido si va a poner una oferta dos por uno, bueno todo sea para que yo pase menos tiempo en el purgatorio o no entre en el infierno que me merezco.