lunes, 30 de marzo de 2009

Prisas, prisas, prisas


Son las 6 de la mañana y salta la radio. Primer aviso. Son las 6.10 y suena la alarma. Segundo aviso. A las 6.15, empieza el móvil también a intentar despertarme. Todavía tengo un ratito más. Cada 5 minutos, se van sucediendo las distintas alarmas, y yo como autómata voy dando manotazos aquí y allá apagándolas. A las 6.40, último aviso, el i-phone del que comparte cama y vida conmigo. Ya no hay quien demore la ducha. Al final, prisas, prisas, prisas.
La primera hora del día transcurre así: corre, pelea con los niños, desayuna sin atragantarte, y quítate un poco esa cara de gremlim con la que te tienes que enfrentar a un grupo de adolescentes. 
Salimos de casa, tarde como siempre, enfadada, porque veo que pasa el Ave, que no debería ver porque es demasiado tarde, y de pronto me paro y contemplo lo que hay delante de mí. Un cielo anaranjado va dejando ver, tímidamente al principio, un sol gordo y precioso que no tiene ninguna prisa por reinar en lo alto de nuestras ciudades.
Entonces pienso, siendo yo tan poca cosa, ¿por qué pretendo más que el propio sol? Respiro profundo y miro a los que van conmigo en el coche: mañana, en lugar de gritar tanto, intentaré alegrarles el día.
Y hoy a propósito de la entrada, os pongo un pan sol que hice con motivo de la celebración del día de Andalucía en el colegio de mis hijos. 

9 comentarios:

Rey dijo...

Buen propósito ese, aunque tendremos que respirar muy profundamente.
Por cierto, ¿no te has planteado que en vez de un despertador cada cinco minutos no sería mejor que todos sonasen a la vez?, porque ya no se coge el sueño igual y prefiero estar inconsciente esos cuarenta minutos que no que intentar convencerme que he de levantarme ya.
7m

Mirna dijo...

Somos distintos, Rey. En eso, déjame seguir a mi estilo. 7m

Marta dijo...

Qué te voy a contar, todo lo que expresas por aquí lo vivo a las 6 de la tarde, pero no por ello sigue siendo la misma sensación de prisas, cabreos, gritos y llantinas. Yo el sol lo veo ya en su ocaso, aun así precioso, grandote y naranja oscuro. Ainsss, no me atrevo a hacer el propósito, pero que sepas que te apoyo al máximo y si llegas a conseguirlo (cuéntame el secreto).
Un besazo.

Máster en Nubes dijo...

Bueno, por favor, vaya blog bonito, vengo desde las noches de mis días, Cotta. Por Dios, con lo que me gusta la cocina, te voy a seguir con cariño, seguro que aprendo.
Un abrazo y hala, hala, que llegáis tarde al curro seguro.
PS: Oye ¿tú escribes a las 3.03 ... y te levantas a las 7?????
Aurora

Mirna dijo...

Marta, ¿qué le vamos a hacer? Es nuestro sino. Trabajo en casa y fuera, "women's lib" vaya chorrada nos han metido.
Máster en Nubes, bienvenida a la casa de campo. Muchas gracias por visitarme, te conozco del blog del de Jesús, y ya he visitado el tuyo. Ahora estoy de evaluación pero en cuanto llegue a casa, ya te contaré, te voy a leer toda enterita. Lo de las 3 de la mañana, debe ser un error, lo escribí a las 10 y pico. Ah, poco a poco voy a ir poniendo las recetas de las fotos. Estarán enlazadas a la derecha de la página.
Un besazo.

Ángeles L. Satorre dijo...

Querida Mirna, estoy totalmente de acuerdo contigo. ¡Las prisas van a acabar con nosotras! Aunque debo confesar que desde que tengo en el iphone a Queen despertándome con la canción I was born to love you, el momento del despertador no es el peor para mi. Lo peor es todo el estrés que viene después.
Pero oliendo como huele ya a incienso, solo pienso que faltan tres días... para el merecido descanso.
Un besazo

Mirna dijo...

Cierto Ángeles, pero yo necesito despertarme con algo más estridente aunque flojito de volumen. Y sí, qué poquito nos queda.
Un beso muy fuerte.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Mirna, perdónate los gritos mañaneros. Si los padres no hacemos eso, los niños, que no tienen noción del tiempo, se duermen en los laureles. Usaré la técnica de respirar hondo.

Mirna dijo...

Jesús, los gritos van en el carácter. Yo creo que es parte del juego matutino: ellos esperan mis gritos y mi enfado y yo les doy satisfacción. Así son la cosas.
Nos veremos pronto, espero. Besos hasta entonces.