martes, 24 de marzo de 2009

Los beneficios del AMOR

Como la primavera la sangre altera, hoy traigo un tema que seguro que nos resulta interesante. De todos es ya conocido que la práctica del sexo es muy beneficiosa para el cuerpo y para la mente. Voy a enumerar algunos de estos beneficios (que conste que no intento convencer a nadie de nada, ¿eh?).
1. La sexualidad es una fuente de belleza. Se ha demostrado que cuando la mujer mantiene relaciones produce gran cantidad de estrógenos, lo que hace que su pelo se vuelva brillante y suave.
2. Hacer el amor suave y relajadamente mejora también la calidad de la piel (dermatitis, espinillas y acné, fuera). El sudor producido limpia los poros y hace brillar la piel.
3. Nada mejor que hacer el amor después de una buena y copiosa cena. Es estupendo para quemar calorías. Aparte, fortalece y tonifica casi todos los músculos del cuerpo.
4. Para el ánimo es excelente. Cura la depresión y deja una gran sensación de bienestar. 
5. Es el tranquilizante más seguro del mundo. Es 10 veces más efectivo que el Valium.
6. Besarse todos los día es bueno también para los dientes. Los besos ayudan a la saliva a limpiar los dientes y disminuye la cantidad de ácido que provoca el debilitamiento del esmalte.
7. Alivia los dolores de cabeza, liberando la tensión de las venas del cerebro.
8. El sexo libera también la congestión nasal. Es un antihistamínico natural y ayuda a prevenir el asma y las alergias primaverales. 

Marga, muchas gracias por el pouerpoin, esta entrada te la dedico.

En la mesa, he puesto hoy unos flanes de huevo con formas de corazón. Los hice para el día de los enamorados y me han parecido muy apropiados para esta entrada.
Besos, que son sanos y buenos. 

lunes, 23 de marzo de 2009

Empiezan los exámenes


Ya llegó la primavera. Las primeras flores de azahar empiezan a aparecer, aunque todavía no llega su perfume. En mi ciudad, por todos los rincones del centro, por las tardes, las trompetas y tambores no dan respiro a sus vecinos, indicando que ya está muy próxima la semana santa. Pero antes de esta fecha tan esperada por todos, tenemos que pasar por otro calvario mucho más sangrante: los exámenes y las posteriores sesiones de evaluación.
Desde mi postura de profesora de secundaria, miro a los chicos de clase mientras se afanan, los más (según qué clase), por entregar algo decente con lo que poder aprobar. Si realmente aprenden o no, es lo de menos, se juegan mucho, la mayoría, el poder pasar unas vacaciones sin más reproches que los que vengan por la hora de llegada de esas noches. Y yo les pongo las preguntas del examen, tan inconsciente sobre cuáles son sus verdaderos intereses, que casi parezco mema. El caso es que cuando intento recordar cómo era yo con mis quince o dieciséis años, creo que mi interés por la sintaxis, las figuras retóricas, los logaritmos y demás cuestiones de estudios, tampoco conseguían captar todo mi interés. Pero, gracias al afán puesto por los profesores que tuve en mi adolescencia y gracias a que la madurez tarde o temprano llegaba a los llamados a tener dos dedos de frente, mis sentidos y mi atención se centraron finalmente en lo que era en verdad importante: el deseo de tener una formación más o menos digna y decente.
En fin, la adolescencia siempre ha sido así: loca e inconsciente. Lo malo es cuando ese asentamiento de cabeza no llega. Una de las muchas cosas buenas que tiene la formación intelectual, es la valoración positiva que se puede hacer del esfuerzo y del sacrificio de la persona. Si no conseguimos acostumbrar a nuestros jóvenes a que las cosas no vienen regaladas, de poco nos va a servir todo el empeño que podamos poner por nuestra parte. Y realmente es algo muy necesario.

En la foto de hoy, como estamos de exámenes y necesitamos energía, os he puesto un delicioso browny de chocolate y avellanas. Como postre, acompañado de helado de vainilla bañado con chocolate caliente, es algo superior. En las meriendas, no necesita más acompañamiento que un buen batido de fresas frescas, ahora que nos las podemos permitir. 

sábado, 21 de marzo de 2009

Mamá, ¿hoy quién viene?


Con esa pregunta se han levantado tantas veces mis hijos mayores, Yago y Paloma, que ya es algo que yo misma me pregunto cada fin de semana y en época de vacaciones casi todos los días. ¿Hoy quién viene?
Esto es lo que yo siempre viví en casa de mis padres. Una casa viva, con mucha gente siempre dispuesta a comer. Y ahora, me toca a mí. Me encanta cuando nos visitan familiares y amigos. Y me encanta también reunirnos como solemos hacer en este país, delante de una buena mesa y enlazar la comida con la merienda y ésta a su vez con la cena. Luego te quedas que no hay quien se mueva, pero el trajín de la semana vuelve a poner nuestros estómagos en su sitio de nuevo, y viviremos pensando en quién vendrá el domingo que viene.
Esto es lo que quiero que sea mi casa. Un hogar donde los que vivimos seamos muy felices y en el que los que vengan lo sean también. Un lugar donde nos podamos reunir y charlar, reírnos, cantar y disfrutar. Y eso quiero que sea este blog: un espacio en el que podamos compartir charlas agradables junto a un buen plato de comida.
Espero que os guste. Sois todos bienvenidos.

Y en cuanto a la foto de las tartaletas, se trata de una crema de trufa en tartaletas de masa quebrada. Una delicia como postre, acompañadas de un buen vino dulce, un Ordóñez, Con arte, por ejemplo, o un buen champán francés. 

domingo, 1 de marzo de 2009

Chocolatada en blanco y negro


Ingredientes
- 150 g de chocolate blanco.
- 500 ml de leche
- 1 sobre de cuajada
- 150 g de chocolate negro o con leche (según guste)
- 500 ml de leche
- 1 sobre de cuajada

Preparación
Bueno, siento decir que esta receta no la sé hacer sin mi caldero mágico, mi Thermomix. Si alguien sabe adaptarla al modo tradicional, le agradecería mucho que me lo dijera. Esta es una versión de la famosa tarta a los tres chocolates.
1. Se mete el chocolate blanco, la leche y la cuajada en el vaso y se programa 7 minutos, a 90º en vel. 3. Cuando deje de oírse el chocolate se sube a velocidad 4 (también se puede pulverizar el chocolate antes de empezar).
2. Se pone en un molde y debajo de éste se mete una cuña para que quede la mezcla en diagonal con el molde. Se deja enfriar.
3. Se repite la misma operación con el otro chocolate pero cuando el chocolate blanco esté bien frío y bien cuajado. Antes de verter la nueva mezcla en el molde, con un tenedor rayamos el flan de chocolate blanco para que nos quede bien unido. Dejamos enfriar y cuando esté totalmente cuajado lo metemos en el frío.