Me encanta cómo me sorprende el diccionario. Uno cree que lo sabe todo y va a la RAE y ve que no, que no sabe nada en absoluto. Eso mismo me ha pasado con la palabra calavera, la he buscado para ver si me sorprendía, y vaya que sí. De todos los significados, ha habido uno especialmente que me ha llamado la atención: verso satírico que se compone a un vivo hablando como si estuviera muerto. Lo que no haga la poesía, si es que lo consigue todo, incluso ningunear a la mismísima mosca cojonera. Y eso es lo que hoy voy a hacer desde aquí.
De tu lugar actual,
ahora ya estoy bien segura
muerta estás y en el infierno
arderás sin sepultura.
Nunca lengua viperina
logró tal descoyuntura
y ahora que muerta estás
salgo yo de mi amargura
y abrazo mi soledad
por fin llegó mi cordura.
El título de la entrada es porque es tema de la calavera será recurrente en esta página, se convertirá en un leitmotif del que me va a costar huir.
Y hoy, para este ratito, una tarta de queso con mermelada de fresa (también casera). Un postre para los amantes del queso, que ni siquiera cato, pero al que acudo cada vez que no quiero caer en las redes de la glotonería.
Feliz semana.