Hace algunos días me contaron que en el hospital de maternidad de mi ciudad, nació una niña a la que pusieron por nombre Iloveny. Hasta aquí, a pesar de la rareza del nombre, todo va bien; ahora contaré el origen del nombre en cuestión, dentro de un momento. La verdad es que los nombres raros cada vez son más abundantes en nuestros colegios. ¿Dónde quedan los Pepes, Juanes, Marías, Cármenes, ... etc.? Son ahora mucho más frecuentes las Indaras, Yarisas, Kévines, Nayaras, y otros muchos que, sintiéndolo mucho, soy incapaz de memorizar. Nombres de procedencias muy distintas llenan las partidas de nacimiento de los niños que han nacido recientemente.
No quiero decir con esto que no me gusten esos nombres, ni mucho menos, es solo que no me identifico con ellos. Yo soy de las que piensan que los nombres condicionan la opinión que tengan de ti los demás. De hecho, hay algún nombre de mujer (que no voy a decir aquí) que no solo no me gusta, sino que recelo de cualquiera que así se llame, y es que por circunstancias de la vida varias de las malas jugadas que me han hecho han venido por distintas mujeres así llamadas.
Bueno, os comento ahora el origen del nombre Iloveny según su madre, claro. Cuando la niña nació los médicos preguntaron a su madre cómo la iba a llamar y ella dijo que Ilony. Los médicos, que nunca habían oído el nombre le preguntaron de dónde venía, a lo que ella les respondía que lo había visto en una camiseta y que le gustó. La camiseta en cuestión era esta:
Sin más comentarios por mi parte, espero los vuestros.
Hoy traigo unos merengues bien dulces y bien ricos. Se trata de un merengue italiano, que es más consistente que el suizo, y que además está riquísimo. Están montados sobre una base de hojaldre. ¿Os apetece uno?