El otro día en una clase de 1º de bachillerato, leímos el famoso soliloquio de Segismundo de La vida es sueño y la verdad es que nunca me había fijado en cómo se puede traer ese canto a la vida a lo que está sucediendo hoy.
Aquí os lo traigo y con él os invito a la lectura de esta obra magistral (o si podéis ver la representación teatral, aún mejor). Sin querer, no puedo evitar poner estas palabras en boca de un nonato.
Con el os dejo y os deseo un feliz fin de semana.
Sólo quisiera saber
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os puede ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegio tuvieron
que yo no goce jamás?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etéreas salas,
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja calma:
¿y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?
Nace el bruto y con la piel
que dibujan manchas bellas
apenas signo es de estrellas
(gracias al docto pincel),
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto
¿y yo con mejor instinto
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico, celebra
de las flores la piedad,
que le da la majestad
del campo abierto a su huida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasión
un volcán, un Etna hecho
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan suave,
excepción tan principal
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?
Y hoy en mi mesa os pongo una focaccia de romero y aceite. Resulta ideal en las comidas de verano, acompañando a una barbacoa o simplemente con un buen vino y un buen jamón. Disfrutad el fin de semana pensando que pronto llegará otro y así seréis más felices.