1. La dulce mirada de mis hijos (esa vale por 4 motivos).
2. Sus sonrisas (estas valen por otros 4).
3. El beso de Reyvindiko y su abrazo cuando me hace el café.
4. Las tostadas y el café.
5. La ganache de chocolate.
6. El helado de limón.
7. Hacer pan y disfrutar del olor mientras se hornea.
8. Una copa de vino tinto.
9. Una película con el cañón en el jardín, bajo las estrellas.
10. El olor de la dama de noche.
11. Invitados a cenar.
12. Que Germán (mi peque) me coja la cara y me mire a los ojos.
13. Los caramelos de cereza.
14. Que alguien conteste a mis entradas en el blog.
15. Un masaje en los pies y en las piernas (mientras vemos Dexter).
16. Cantar a toda voz en el coche.
... Con Reyvindiko hay muchos más motivos, pero no para levantarme.
Sigo sin Thermomix, pero veis que no está entre mis preferencias, tampoco el cojín de masajes (¿eh?). Así que os traigo algo que también es muy fácil de hacer entre fogones, la ganache clásica. Apta para cualquier bizcocho, galleta, brownie, o... los dedos de la mano.