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martes, 21 de julio de 2009

Niña de piel canela



Tengo una niña de piel canela y ojos de azabache que me tiene loquita. Por supuesto que el amor de madre está detrás de todo esto, pero yo creo que cualquiera que la conozca pensará igual. Quería escribir sobre ella. Me hubiera gustado hacerle un poema; pero una no está muy ducha en poesía. Así que simplemente hablaré de ella.
Siete años, vivaracha, alegre, juguetona, zalamera, ingeniosa... graciosa como ninguna. Paloma tiene una personalidad que se lleva a todo el mundo de calle. Nadie queda indiferente cuando la conoce. Sabe bien qué tiene que decir o qué tiene que hacer para no pasar inadvertida.
Muchos dicen que se parece a mí; pero no, ya quisiera yo tener su desparpajo.
Coqueta como ninguna. Con menos de dos años reunía dependientas del Corte Inglés para ver cómo se pintaba los labios, y sin espejo ni nada. Claro, hacía tanta gracia que nos veníamos cargadas de muestras y regalitos. Ella contenta y yo más. Y es que le gusta tanto haber nacido mujer que la feminidad se le desborda por todos sus poros. Desde muy pequeña se manejaba con los tacones perfectamente. No tenía más de año y medio cuando se me escapaba en tacones y todo monte arriba por los alrededores de La casa de campo. ¡Menuda destreza!
Sensible y enamoradiza. Aunque le cuesta y no siempre lo consigue, intenta serle fiel a su novio de Madrid, Rafa, al que solo ha visto una vez. Pero el amor, ¿quién lo controla? Cuando viene, viene y hay que torearlo como buenamente se puede. Recuerdo una vez que lloraba y lloraba porque se había enamorado de un dibujo animado. La pobre, descubrió muy pequeña lo que es el amor platónico.
Y en la cocina, como no, se maneja también de maravilla. Le encanta meterse en berenjenales. Se pone su delantal, coge su banquetilla, y venga, a preguntar y a cocinar. Le gusta realmente y le satisface, como buena cocinera que será, preparar cositas para que los demás disfruten. Ya me ha dicho que cuando sea mayor heredará mi Thermomix, jaja, no se lo cree ni ella.
Pero tiene un carácter, ay, qué carácter. No hay quien la doblegue. Eso es bueno, lo sé, pero ahora mismo mi misión es hacerle ver que tampoco puede ella imponer su voluntad sobre los demás, especialmente en su hermano mayor, Yago. En fin, me espera con ella una adolescencia en la que sufriré, me arrugaré y me saldrán más canas aún, pero intentaré estar lo más preparada posible.
En definitiva, es cautivadora. Tiene tema de conversación con cualquiera; se adapta perfectamente a las circunstancias; es positiva, muy optimista, always look at the right side of life, turu, turutururu. Y la quiero con locura.

Y como estoy hablando de Paloma, pues hoy traigo algo que ella me ayudó a hacer. Unos Doowaps, riquísimos. Me encanta este tipo de meriendas, especialmente en verano. El pan, muy blando, muy suave, y encontrarse en cada bocado con unas perlitas de chocolate.
Y la canción también ha sido su elección, Wake me up inside. Ella la llama la canción de la que se cae, por referencia al vídeo musical. Pues ahí está, para ti que sé que te gusta.