Aquel dicho famoso del anuncio <<no pesan los años, pesan los kilos>>, ja ja, casi me lo creo. Tú no estás gordo y, en cambio, los años sí que te pesan. Tienes una visión muy negativa del paso del tiempo. A mí me da miedo; a ti te angustia. Será que yo soy mucho más simple que tú y me consuela el mal de muchos; sin embargo, lo que no me consuela nada es ver que el paso del tiempo no trata a todos por igual, pero esa es una cuestión aparte.
Los argumentos que me fuiste dando te los fui desmontando uno por uno, eso sí, quizás gracias a la elocuencia que puede dar una buena copa de vino. Pero sé que en tu cabezota siguen todas esas ideas rebotando como pelota dentro de una maquinita de pinball. Eres hueso duro de roer, y lo que en mí se transformó en elocuencia, en ti, creo que fue más bien atontamiento.
En fin, empezaré a preocuparme realmente por ti cuando te apuntes a un gimnasio, hables en exceso de Monica Bellucci, y te pongas gomina en el pelo. Esto último me preocupará especialmente. Mientras, tú ya sabes que la m va detrás del 7. Feliz cumpleaños, aunque con unos días de más.
Y como no, he intentado traerte uno de tus dulces favoritos, para que soples tus velitas. Se trata de un pío x: brazo gitano relleno de crema y bañado en coco rallado. Prometo receta, que es muy facilito y siempre entra bien.
Besos a todos.
(Lo de prometo receta se está convirtiendo en algo habitual, ¿verdad? pero luego nunca la pongo).