
Aquí os presento el tatuaje de Reyvindiko. Es su brazo derecho, de verdad, no es broma. El cambio de edad le ha sentado así, ¿qué le vamos a hacer? Todavía quedan tres hechos más para empezar a preocuparme, ya lo dije en la entrada anterior: el gimnasio, Monica Bellucci y el pelo engominado (esto último, sin ánimo de cachondeo).
Bueno, pues os explico, se trata de la cruz de San Benito. Esta cruz tiene de particular que es la que se usaba y se sigue usando en los exorcismos. Cada serie de letras corresponde a las iniciales de una oración en latín para expulsar al diablo.
Empezando por las cuatro letras en cada ángulo de la cruz, dice así: Crux Sancti Patris Benedicti (Cruz del Santo Padre Benito); paso ahora a la cruz central: Crux Sacra Sit Mihi Lux (Mi luz sea la cruz santa), Non Draco Sit Mihi Dux (No sea el demonio mi guía). El semicírculo derecho dice: Vade Retro Satana (¡Apártate, Satanás!) Numquam Suade Mibi Vana (No sugieras cosas vanas); y el izquierdo: Sunt Mala Quae Libas (Pues maldad es lo que brindas) Ipse Venena Bibas (Bebe tú mismo el veneno).
El De paso de debajo no está en la cruz, pero creo que necesita poca explicación ¿no?
Original, ¿verdad? Cuando me empezó a hablar del tatuaje ya me lo veía yo con el legionario Amor de madre, o el dragón chino, o algo más moderno, como el nombre de los cuatro niños en chino o en celta. Supongo que este último le resultaría tentador, pero claro, ¿y si viene un quinto o un sexto? sería poco práctico, yo en el paritorio y él en el tatuador (aunque bien pensado me sentiría acompañada en el dolor).
No sé qué sorpresa me espera en el futuro. No quiero pensar lo que se tatuará dentro de diez o quince años (de verdad que no quiero ni pensarlo).
Un beso a todos.